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CARACTERÌSTICAS Y VENTAJAS DEL FRENO DE ESTACIONAMIENTO ELÉCTRICO

22 de Enero de 2016

Mejora la seguridad en situaciones de emergencia y permite implementar la función de control de ascenso de pendientes, entre otras funciones.

Los frenos de estacionamiento eléctrico (EPB, por sus siglas en inglés) se utilizan en los turismos para mantener el vehículo parado en vías llanas y en pendiente: es lo que se hacía con un freno tradicional con palanca manual.

Con el EPB, el conductor activa el mecanismo de retención con un botón y las pastillas de freno se aplican eléctricamente a los frenos traseros. Esto se logra a través de la unidad de control electrónico (ECU) con un mecanismo de actuación, según recuerda ZF TRW en un artículo técnico publicado recientemente.

Hoy en día, según el fabricante, se emplean dos sistemas en la fabricación de vehículos: los manuales o eléctricos con mecanismo de cable y los integrados en las pinzas de freno que pueden ser eléctricos. En estos últimos, las pinzas de freno combinan el accionamiento hidráulico del pedal de freno con el EPB.

El motor o la unidad de transmisión (actuador), que acciona el freno de estacionamiento, está fijado mediante tornillos directamente sobre la carcasa de la pinza de freno. El freno de estacionamiento se acciona a través de un conmutador en el interior del vehículo.

La ausencia de la palanca del freno de mano libera espacio dentro del vehículo. Además, al desaparecer los cables del freno de mano, no se producen problemas de temperatura (como congelación de la humedad interna de los cables) o el propio desgaste mecánico, lo que ofrece una potencia de frenado óptima en todas las condiciones.

A parte de ofrecer la funcionalidad del freno de estacionamiento, el EPB es un componente totalmente integrado en el sistema de frenos, con prestaciones como el accionamiento dinámico de emergencia y la detección del desgaste de las pastillas de freno que, además, reduce la degradación asociada a los sistemas mecánicos.

El EPB ayuda también a mejorar la seguridad en situaciones de emergencia. Por ejemplo, si se produce un fallo del sistema hidráulico (que es la única razón para aplicar el freno de estacionamiento durante la conducción), las ruedas traseras se frenan de forma alterna intermitente para evitar que el vehículo derrape como consecuencia del bloqueo del eje trasero.

Además, con el EPB también puede implementarse la función de control de ascenso de pendientes, que aplica los frenos para evitar el retroceso al reanudar la marcha en una pendiente. Un ejemplo es la conducción en un aparcamiento de varias plantas que esté lleno. Cuando los vehículos avanzan lentamente y el conductor tiene que parar en una rampa pronunciada, moverse suavemente resulta complicado.

Sin embargo, el EPB resuelve este problema al estar equipado con un sistema de asistencia para reanudar la marcha. Este sistema abre el freno de estacionamiento automáticamente cuando el motor ofrece suficiente par para hacer que el vehículo se mueva de forma segura. Y en el caso de que el motor se cale y el vehículo se desplace hacia atrás, el sistema lo detecta y cierra automáticamente el freno de estacionamiento.

ZF TRW ha anunciado recientemente la fabricación de su pinza de freno de estacionamiento electrónico número 60 millones. Un hito que pone de relieve, según el fabricante, "el éxito de su cartera de productos EPB probados sobre el terreno, fabricándose ya en su quinta generación".

El fabricante señala que fue "pionero" con el lanzamiento de su sistema EPB en 2001, primero con Lancia, Audi y VW, posteriormente en plataformas Renault, Nissan y Daimler y, más recientemente, en los BMW X4 y i8, Jeep Renegade, Fiat 500X, Ford F150, Honda Accord, Nissan Qashqai y Range Rover Evoque, entre otros.

Esta tecnología se desarrolló por primera vez en el centro técnico mundial de ZF TRW en Koblenz (Alemania), y la empresa fabrica ahora también sistemas EPB en Norteamérica y China.